La sesión que debía ser la definitiva para poder acabar la primera fase del proyecto empezó accidentada. El plácido viaje a Madrid en tren, durante el que íbamos a aprovechar el tiempo ultimando detalles, se tornó en una experiencia viajera a juego con el clima invernal que la rodeaba. Trenes averiados, autobuses de sustitución, paradas no previstas, retrasos. Pero, sobre todo, lo que nos marcó fue el brote que nos acompañó estos días. Habría resultado extraño que no hiciera acto de presencia. Un pequeño giro del destino, que aparecía de forma cruel en el momento más inoportuno. Aunque también nos aportaría esas dosis de realismo, y nos ayudaría a recordarnos qué estábamos fotografiando: esas sensaciones sobre las que tenemos que navegar para poder seguir con nuestras vidas y nuestros proyectos.

La primera tarde la pasamos analizando las fotos que teníamos que hacer. Según avanza el proyecto tenemos más claro lo que estamos buscando. Las fotos han pasado a tener un análisis previo más exhaustivo. Estamos disfrutando de esta experiencia y recreándonos en cada detalle antes de que ocurra. La sensación de éxtasis que conseguimos en determinados momentos de las sesiones anteriores nos motiva mucho. Las sensaciones que nos inundaron cuando vimos MIRADAS o AMOR tienen algo especial, que quieres volver vivir. Nunca había entendido tan bien el dicho «vale más una imagen que mil palabras». Es indescriptible lo que sientes cuando algo que lo que has pensado en nuestras cabezas, modelándolo con las aportaciones de los dos, sale esculpido en una foto tal y como la habías imaginado., Con sus matices, sus luces, su mensaje, sus sombras, esa fuerza en el punto que habías imaginado, con todo. Y cuando has sentido algo así, quiere repetir.

Tras unas horas ultimando detalles de las casi catorce fotos que queríamos hacer siguientes dos días, nos fuimos a descansar.

Foto TRABAJO, ACEPTACION, INSOMNIO
Bocetos TRABAJO, ACEPTACION, INSOMNIO
Foto Bocetos UVEITIS y PERICARDITIS
Bocetos UVEITIS y PERICARDITIS

El segundo día fue reconfortante. Las fotos fueron saliendo rodadas, para acabar consiguiendo quitarnos la mitad de las fotos previstas. El estudio previo de cada una de ellas hizo que las repeticiones que teníamos pendientes saliesen ágiles, con las partes de la primera versión que considerábamos indispensable y las mejoras que habíamos aprendido a estas alturas.
El parón de la comida fue más intenso que las otras paradas de la mañana. El relax del parón para comer produce un relajamiento que permite salir a la bestia. La bestia esta vez fueron unos brotes de pericarditis de Pablo de los que dejan sin respiración a todos, tanto a él que los sufre como a los demás que tienen que asistir como invitados de piedra a un cruel espectáculo de dolor intenso. Unos intensos calambrazos, llevaderos por la costumbre y la intimidad de estar a solas con alguien que te entiende perfectamente, dieron paso a otra charla filosófica sobre lo interiorizados que tenemos estos momentos. Segundos de dolor intenso que ocurren entre paréntesis del resto de nuestra vida. No muy larga, la inmersión en nuestro universo en blanco y negro nos devoraba de nuevo a los pocos minutos.

Para las que no eran repetición teníamos a las musas de nuestra parte. Las más arriesgadas de esta tanda eran UVEITIS y PSORIASIS. Sabíamos cómo íbamos a hacer el efecto, pero por las circunstancias no habíamos podido probarlas. Compartir la preparación de la placa de psoriasis con nuestra amiga Mershe por videoconferencia ha sido uno de los momentos de este proyecto. A estas alturas sólo lo conoce gente que está cerca nuestro, vamos enseñándolo con cuentagotas y recibiendo valiosos feedbacks que están enriqueciendo el resultado. Mershe es de las que están cerca de ambos. En conversaciones entre los tres durante noches y días duros se pusieron las primeras piedras de este proyecto y meterla de alguna manera ha sido importante para nosotros.

La magia del día vino de la UVEITIS. Conseguimos una similitud al boceto original increíble. Una foto tan complicada en la ejecución, con un laborioso efecto manual para simular la pérdida de visión, una posición exacta, las dificultades de enfoque, … todo iba saliendo poco a poco. Esa emocionante sensación cuando controlas tanto algo, que sientes que ves la matriz. Las fotos se crean como cuadros, pero con trazos de dos pinceles. Mientras uno corrige algo de la luz, otro aporta una mejora a la posición de la escena, pendientes de detalles, de arrugas, de sombras, pequeñas capas que van llevando al resultado final que curiosamente es el resultado del principio. Como si de un espectáculo de magia de cartas del gran Tamariz.

Boceto UveitisFoto UVEITIS

El segundo día de fotos empezó a otro ritmo. El cansancio ya era latente y había que reducir la velocidad para poder aguantar lo que se nos venía encima. El jogo bonito del día anterior permitía una segunda parte más relajada. Un poco de planificación y la preparación del atrezo de PERICARDITIS nos dio la excusa perfecta para descansar más a menudo. Las paradas no eran precisamente tiempos muertos. Aun así, por la mañana nos dio tiempo a sacar un par de fotos más.
A pesar de la calma, tuvimos suficiente actividad para que el brote de Pablo nos diese la comida. Es tan inevitable, tan normalizado, tan entendido, tan aceptado para los dos que nos asusta lo asimilado que lo tenemos. Sentarse a comer da paso a un incómodo silencio, a un intenso calambrazo, sin respiración, parar el tiempo a tu alrededor, concentrarte en localizarlo, evaluarlo como conocido, poner la posición correspondiente, respirar hondo y esperar a que se pasa. Sabiendo que enfrente el que te ve esta vez no se va a meter. Sabe lo que hay y toca callar y esperar como tú. Y luego a comer tranquilamente, maldiciendo nuestra suerte, claro, pero como quien acepta que tiene que madrugar por las mañanas a ir a trabajar. Cada cual su cotidianidad particular.
La tarde empezó con la llegada de los amigos que nos iban a ayudar esta vez. Bea y Alex los primeros. Una presentación mientras apurábamos los preparativos de PERICARDITIS, y luego a meternos en el clima. Llegó un bloqueo con los anclajes de pericarditis del que nos sacó David, llegando justo a tiempo para remolcarnos desde donde estábamos encallados a surfear de nuevo en olas de 7 metros. La composición de TRABAJO llevo un tiempo. Buscar las luces, evitar los reflejos ángulos y expresiones de tres personas a la vez no es tan fácil como parece. La furia de David y la intransigencia de Bea pusieron los sentimientos que buscábamos para la idea que tenía que salir. Divertido y emocionante a partes iguales. Después de este momento dulce, nos preparamos para entrar a la que pensamos que puede ser la foto más controvertida del proyecto.
ACEPTACIÓN propone una visión crítica a los trámites de discapacidad e incapacidad que debe pasar un afectado de una dolencia en este país. Representa una tira y afloja en tu interior, intentado ponerte una marca que nadie querría ponerse nunca, que se transforma en una pelea real contra la Administación para conseguir el reconocimiento que por tu estado te corresponde. Ver todo esto tomando forma en el cuerpo musculado de David, mucho más fuerte, más poderoso, en mejor posición fue excitante. Las diversas expresiones que salieron con esta representación de la injusticia nos van a dificultar la elección final.

 

Boceto PericarditisFoto PERICARDITIS

Intentamos terminar por la noche, pero igual que la pericarditis de Pablo casi a medio día, Antonio fue quien cayó esta vez. Conseguimos empezar con HERRAMIENTAS, pero no se pudo. El cansancio acumulado tras dos días muy intensos acabó con Antonio en la cama roto, imposible forzar un poco más, ni siquiera para acabar a falta de unos minutos más. De nuevo la razón de nuestro proyecto volvía a darnos un tortazo de realidad, pero también un empujón para poder seguir con él. Cuanto más nos golpea más fortalece nuestra idea de seguir adelante con él. A nuestro ritmo, con nuestras imprescindibles pausas, nuestras limitaciones, pero con la vista en el torbellino de historia que se está formando en nuestras cabezas

El tercer día, medio día se nos hizo cuesta arriba. Empezó al salir de la cama con el tablón en las lumbares. Más el cansancio físico y emocional que nos provoca sumergirnos en las fotos. Y la presión temporal del horario ferroviario. Una vez vencida la rigidez matutina multiforme, nos metimos al estudio con el firme propósito de terminar. Más por inercia que por ganas, por muchas que teníamos. Retomamos la posición de unas horas antes, para aprovechar el trabajo del último arreón de la noche anterior. Todo parecía igual, mismo control de la situación, de las luces, la posición, … pero no lo era. Queríamos mostrar una elección, pero pasamos a usar el biológico como lo que es: una herramienta para soltar esas cadenas y esa cronicidad que nos esclaviza a la vida que no queríamos vivir. En el momento de la foto, pensando en la situación para buscar la expresión que más cuadraba con esa sensación vino una visión tan real que nos rasgó por dentro. Obviamente una jeringuilla precargada no es la herramienta con la que vas a conseguir soltar un tornillo. Esa representación simbolizaba perfectamente nuestra realidad. En nuestro caso, los biológicos que existen ahora mismo tampoco son las herramientas que nos van a sacar de nuestra condena. Las consignas son continuas durante la tirada de fotos “pon cara de dolor”, “transmite frustración”, “esta es de duda, busca otra”. En este caso sólo había silencio, roto por sollozos apagados por la concentración. En aquella habitación retumbaba “¡Con esto no vale!” aunque ninguno se atrevió a decirlo en alto. Las lágrimas sacaron la interiorización del momento, nos dejaron liberar la tensión emocional de los dos días vividos, y nos regalaron uno de los momentos de este proyecto que recordaremos durante mucho tiempo. En ese momento Pablo cogió el mando de nuevo para irnos de viaje otra vez: «¡Mira a la cámara!» «¡Quieto! ¡no te muevas!». Juntos llegamos más allá del dolor, como ocurrió con MIRADAS. De nuevo en ese lugar mágico que hemos encontrado donde materializamos emociones que no se pueden contar con palabras, aunque lo intentes mil veces. Allí conseguimos otro de los tesoros más valiosos: teníamos la foto de portada para la web.

Necesitamos un tiempo extra de recuperación para conseguir el ánimo suficiente para PRÓTESIS. Hasta ese momento habíamos conseguido manejar la intensidad emocional de la sesión. Aunque las fotos habían sido bastante emocionales, todas tienen esa carga para nosotros, habíamos conseguido controlarlo mejor que en Burgos. Pero llega un momento que el proyecto, que nos lleva poseyendo casi tres meses, nos pega un revolcón de pensamientos, sentimientos y emociones que nos parte. Suponemos que esa es la parte terapéutica que tiene para nosotros, poder transmitir lo que sentimos. Algunos sentimientos salen como el soplido para calmar la herida de un niño, suave, despacito, relajantes. Otros tienen que romper algo para poder salir y liberarse, y ese algo es una parte de ti.

Así transcurrió la tercera sesión. Muy contentos con el resultado. Una delicia de planificación, ejecutada al milímetro y con todos los objetivos cumplidos. Con momentos imborrables en nuestras retinas y nuestra memoria. Con lecciones aprendidas. Con una factura física que habrá que pagar en los próximos días. Con dolor y brotes. Con sentimientos liberados. Con momentos que recordaremos siempre.

De nuevo hemos conseguido ir más allá del dolor y traernos un gran botín: habíamos terminado las fotos para continuar.